Manuel José Pedraza desentraña el funcionamiento de la imprentas del siglo XVII a partir de la altoaragonesa de Blusón y Larumbe, que sirvió a la Universidad de Huesca

11/01/2022

Este especialista de la Universidad de Zaragoza en el libro antiguo presenta en Huesca el estudio que ha realizado sobre la que fue un referente editorial en el mundo hispánico en su época

Juan José Generelo, director del Archivo Histórico Provincial altoaragonés, también participará en este acto que organiza el Instituto de Estudios Altoaragoneses

‘Una imprenta hispana del siglo XVII: el Libro de cuentas de Pedro Blusón y Juan Francisco Larumbe (Huesca, 1625-1671)’ es el título del libro que ha publicado Prensas Universitarias

 

 

El profesor de Biblioteconomía la Universidad de Zaragoza, Manuel José Pedraza, especialista en la historia del libro y el libro antiguo, presenta este miércoles, 12 de enero, en Huesca  el libro ‘Una imprenta hispana del siglo XVII: el Libro de cuentas de Pedro Blusón y Juan Francisco Larumbe (Huesca, 1625-1671)’. Esta obra, publicada por la editorial Prensas Universitarias, explora el funcionamiento de la imprentas en el siglo XVII a partir de la información excepcional que ofrece la documentación esta imprenta oscense -que fue la de la Universidad Sertoriana- y que está considerada un referente editorial en el mudo hispánico en su época. El director del Archivo Histórico Provincial altoaragonés, Juan José Generelo, acompañará al autor en este acto que organiza la biblioteca del Instituto de Estudios Altoaragoneses de la DPH. Su sede en la calle del Parque 10 acogerá, a partir de las 19 horas, esta presentación, que está abierta al público.

El libro que se presenta parte del estudio del Libro de cuentas de los editores Pedro Blusón y Juan Francisco Larumbe que, señala su autor, hasta la fecha es el más antiguo de una imprenta localizado en la Península. La obra, que se completa con el análisis de otras fuentes bibliográficas y archivísticas,  ofrece una panorámica de la imprenta en Huesca en la primera mitad del siglo XVII que, considera Pedraza, “puede ser un buen ejemplo del funcionamiento de un pequeño taller de la época, pues revela qué se imprime, cómo se producen los impresos y los libros, cómo se distribuyen, qué gastos e ingresos se obtienen o qué relaciones existen entre los diferentes profesionales del libro”. Este documento, que este especialista en la historia del libro califica como “excepcional”,  también ha permitido conocer mejor a  estos impresores oscenses y algunas de las facetas de su vida cotidiana. Su imprenta, escribe el profesor de Unizar, es además la de la Universidad Sertoriana, “por lo que su estudio ayuda a comprender mejor la actividad de los impresores de las universidades en el siglo XVII”.